Horoscopo Aries 2011
Progreso personal de Aries en el año 2011

La espiritualidad ha sido importante en tu vida desde hace muchos años (como hemos dicho), y esta tendencia continúa este año. De todos modos, vemos cambios. Los siete últimos años has ahondado en la «ciencia» de la espiritualidad; necesitabas (y has encontrado) una base científica para tus creencias y práctica, pero esta fase ya ha acabado y pasas a la «aplicación» de lo que sabes. Ahora todo va de «experiencia directa» del mundo espiritual. Deberías llevar un diario para anotar tus sueños y experiencias.
Como hemos dicho, Urano inicia un importante tránsito por tu signo el 12 de marzo (después de 85 años). Esto tiene muchos puntos maravillosos: entras en una época de libertad personal en que rompes con muchas tediosas rutinas. Hay mucho cambio y emoción en tu vida. Pero este aspecto puede hacer ciegamente rebelde a la persona, lo que sería causa de todo tipo de problemas y situaciones kármicas. Hay una manera positiva de «rebelarse», que es crear o vivir según un conjunto de valores superiores a los establecidos, algo más factible. Porque rebelarse simplemente por rebelarse tiende a ser destructivo. No toda autoridad es mala; no toda tradición es mala. Intenta discernir bien en contra de qué te rebelas.
Como el año pasado, Saturno está en tránsito por tu séptima casa, la del amor, el matrimonio y las actividades sociales. Esto significa que se ponen a prueba el matrirhonio y muchas amistades. Esto puede ser desagradable. Tu tarea consiste en reducir al mínimo lo desagradable. Si una relación se disuelve, tienes opciones: puedes elevar al máximo la negatividad (vengarte, desquitarte) o reducirla al mínimo; opta por reducirla al mínimo. Uno se puede separar como amigo o como enemigo; la decisión siempre es de uno.
Estando Saturno en la séptima casa tiende a haber decepciones con amistades, la pareja o ser amado. La relación pasa por un «control de realidad». El reto es perdonar y pasar a otra cosa. Perdonar no significa encubrir o negar los actos negativos o dañinos de la otra persona; perdonamos a la persona, no el acto; el acto fue incorrecto, pero la persona actuó debido a presiones internas que la obligaron a comportarse del modo como se comportó. Hacemos distinción entre las personas y los actos.
Sabrás que has logrado perdonar si puedes pensar en la persona que te decepcionó con paz, tranquilidad y armonía interiores. Si no puedes, tienes que trabajar más en el perdón.